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El hombre que ayudaba a los ángeles llorosos [Rose Tyler]

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El hombre que ayudaba a los ángeles llorosos [Rose Tyler]

Mensaje por Gray el Jue Oct 02, 2014 11:05 am

Acababa de salir de Torchwood. La sangre así como la movilidad de su cuerpo se habían ido normalizando poco a poco, aunque obviamente había esperado lo suficiente en Torchwood a recuperarse antes de irse, ahora sólo le quedaba una temperatura baja como secuela temporal al haber sido congelado. Algunas personas del siglo XXI lo hubieran comparado con un vampiro y Gray lejos de sonreír sin ningún rastro de amabilidad, le hubiese resultado despectivo. Él poseía inteligencia suficiente como para no considerarse a sí mismo una criatura que actuaba bajo impulsos debido a la sed de sangre, como la gente de aquel siglo los representaba. Le habría resultado gracioso demostrarles lo equivocados que estaban, puesto que sólo serían filtros de percepción para humanos tan poco avanzados.

De todos modos, él no era como aquellos monstruos que lo secuestraron ni tampoco como su hermano.

Su hermano. Jack Harkness. Aquel que siempre haría que la ambición y el ansia de venganza de Gray saliese siempre a la luz. Siempre necesitando dañarle un poco más que antes, como si fuera un vicio del que no podía parar, como si hubiese aceptado desde aquel día que le soltó la mano que no habría rehabilitación para él. De un tiempo a esta parte, la muerte hubiese sido un descanso para Gray. Parecía que su subconsciente trataba de cometer actos desaprobados por Jack esperando que éste fuese la mano ejecutora para ello, pero él nunca lo había matado, sólo congelado para fingir calmar su conciencia y poder soltar el lastre que suponía su recuerdo. Por eso es que Gray había decidido hacía tiempo que si él caía, no lo haría sólo, primero se llevaría con él cuánto pudiese. Le demostraría a Jack Harkness que había tomado decisiones equivocadas, como siempre. El dolor de ver a su hermano corriendo para salvarse sin él había sido igual de doloroso que las torturas posteriores.

Mejor adaptado que los cybermens, más inteligente que los daleks, de esa forma se veía Gray a sí mismo pero sobretodo con un ego que parecía provenir de familia.

Si había algo que le gustase era empezar o terminar con un espectáculo que nadie esperase por superar las expectativas. Primero había llevado gente de alguna época en específico a otras a las que no estuvieran acostumbradas. Además de sembrar el pánico en poco tiempo, la grieta que equilibraba el espacio/tiempo dejaría de equilibrarlo tanto ahora, pero si había otra cosa que lo desequilibrase más era viajar por universos alternativos. Si abusaba de ello, podría hacer un daño mayor al planeado en menos tiempo, lo cual no sería divertido, por lo que tendría que hacer un único viaje. Aprovechó el desequilibrio causado en la actualidad para configurar su pulsera de viajero del tiempo, una igual que la de su hermano, aunque conseguida por otros medios.

El viaje había sido algo más difícil que uno normal, no era lo mismo viajar por un mismo universo o a otros planetas, que ir a uno paralelo, donde la historia podía desarrollarse de forma diferente.

Él no quería pasar desapercibido, por lo que se las arregló para enviar un mensaje pidiendo ayuda falso con sus coordenadas en aquel universo, esperando con paciencia que alguien respondiese acudiendo a su llamada, alguien que no fuera normal y corriente y entendiese lo suficiente de su tecnología como para captar su mensaje. Sería divertido secuestrar a alguien así, sobretodo porque la mayoría de la gente no suponía para nada un reto.
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Re: El hombre que ayudaba a los ángeles llorosos [Rose Tyler]

Mensaje por Rose Tyler el Jue Oct 09, 2014 2:05 am

Aquel día debía ser normal. O eso pensaba ella. Su día comenzaba levantandose y tomando una ducha, después bajaba a desayunar con su familia y después ir a Torchwood.
Esa era su vida desde que había quedado atrapada en aquel Universo paralelo.

Esa mañana, Rose se encontraba de camino Torchwood, pero su mente parecía estar en otro lugar. Su madre se lo dijo cuando casi derrama el café al llenar de más la taza. Se lo repitio su padre cuando le cerro la puerta de la casa en la cara.
Mientras conducía el viejo Jeep de su padre, pensaba en la vida que dejo atrás. Pensaba en el Doctor.

Había pasado el mejor de los tiempos con él, viajando por el tiempo y espacio. Salvando planetas. Corriendo.
Había días como ese, en los cuales no podía pensar en otra cosa más que en él.
Su vida nunca fue emocionante ni nada por el estilo, hasta que El Señor del Tiempo llego a su vida.
Y claro, fue casi inevitable que se enamorara de él.
No sabe bien como fue que ocurrio, pero paso. Se enamoro del último de los Señores del Tiempo.

Recordaba cada uno de sus viajes; los lugares que visitaron juntos, todo lo recordaba perfectamente.
Por supuesto que también recordaba perfectamente el día en que fueron separados.
Él la había enviado al Universo paralelo de su padre para salvarla, para que estuviera a salvo con su familia, pero ella regreso para estar con él.
Todo estaba listo para enviar a los Daleks y Cybermen al vacío, a la nada, pero la palanca de su lado no estaba funcionando correctamente, eso podía significar que los Daleks y Cybermen permanecieran en su universo creando caos y destrucción.
Fue por ello que solo se sostuvo del iman con un brazo, buscando levantar la palanca. No contaba con que su mano resbalaria del iman, que se vería solamente sostenida con ambas manos de la palanca mientras el vacío se llevaba a los Daleks y Cybermen.
No contaba con que su manos manos no soportarian la presión y sería ella arrastrada junto con ellos.
Habría terminado en el vacío de no ser por su padre. Él la llevo de regreso al Universo paralelo.

Ahí tenía una nueva vida, una que ella sentía incompleta a pesar de que ahí estaba su madre, su padre al cual solo pudo ver antes de morir gracias al Doctor, ahí estaba Mickey también, incluso tendría un hermano.
Pero no era lo mismo. Nada era lo mismo sin el Doctor.
Sabía que en ese universo había un Torchwood, y que la tecnología ahi era más avanzada, no dudo en trabajar ahi, sabía de alienigenas gracias a sus viajes con el Doctor.

A la hora del almuerzo decidio salir a caminar, despejar su mente. Necesitaba pensar.
Se dejo llevar por sus pensamientos, recordando el día en el que lo vio por última vez en aquella bahía en Noruega. La Bahía del Lobo Malo. Una sonrisa ladina aparecio en su rostro, recordado aquel dia. Era una sonrisa triste, triste como la lágrima que resbajo por su mejilla y que ella no se molesto en quitar.
Lo último que ella le dijo fue que lo amaba. Él solo pudo decir su nombre y en ese momento, la pequeña abertura que todavía quedaba entre ambos universos se cerro completamente, dejandola destrozada.

Pasaron minutos, en los cuales no se movio de aquella banca en la cual estaba sentada, simplemente recordando. Un par de lágrimas más resbalaron por sus mejillas, y solo las quito para poder ver mejor un zepelin. Pasa una mano por sus mejillas quitando el rastro de lágrimas, con otro recuerdo en mente. Uno que le hizo sonreír.
Recordo el día que conocío a Jack Harkness y como habían terminado bailando en la cima de la nave de Jack, a un lado del Big Ben en un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

De regreso a Torchwood, se encontraba pensando en Jack. Una sonrisa aparecio en sus labios al recordar la facilidad que tenía para hacerla sonreír en cualquier momento.
Tan pronto llego, Mickey se le acerco apresuradamente, diciendo que habían recibido un llamado de auxilio con unas coordenadas de la ubicación de la persona.
Aquello llamo su atención. No cualquiera era capaz de enviar un mensaje de auxilio y que ellos fueran capaces de recibir. Probablemente se trataba de un viajero que estaba en problemas.
Fue por eso que ella le dijo a Mickey que se encargaría, que iría a ver que era lo ocurrido. Mickey insistio en ir con ella, pero insistio en que no seria necesario.

Se despidio de Mickey diciendo que le mantendría al tanto. Tomo sus llaves y subio al jeep.
Rose no podía saber que aquel llamado de auxilio era falso.
Tampoco podía saber que el hombre que estaba esperando ahi, venía del universo al que ella pertenecía.



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Re: El hombre que ayudaba a los ángeles llorosos [Rose Tyler]

Mensaje por Gray el Sáb Dic 13, 2014 12:04 am

Un mensaje de aquel tipo no era como el de un simple móvil, sabía que se había enviado pero no sabía exactamente quién iría a su supuesto rescate, es cuando se dio cuenta de un pequeño detalle: estaba físicamente perfecto teniendo en cuenta de que la llamada de auxilio había sido por un ataque. No tenía marcas o rasgos que indicasen pelea alguna, sólo un poco de mareo por el viaje entre universos. Le recordaba a sus primeras veces con el manipulador del vórtice hasta que se había acostumbrado a él. En apariencia ese universo no era demasiado diferente del que él venía, a excepción de los zepelines. Gray no sabía cuál era su función exacta y el por qué parecía que los que los controlarían tenían su necesidad de mostrarlos al público, de exponerse tanto. O quizás en este universo era algo normal. Observó a la gente que andaba sin ningún miedo, ni siquiera girando sus cabezas hacia arriba preguntándose el por qué estarían allí.

No debía olvidar que en ese mundo habría situaciones parecidas y diferentes, pero nada sería completamente igual y si nada era igual... nada podía alertar del peligro de su presencia.

Tenía una historia en mente para contar, sólo debía hacerla creíble. Tomó la chaqueta de un vagabundo de aquella zona haciéndola añicos, después hizo un corte en su ropa a la altura del estómago y otro en su brazo izquierdo, más largo que el anterior para finalmente adornar su mano y su brazo con la sangre de su propia piel. Había sido muy fácil ahuyentar a aquel vagabundo. Había tenido tiempo de colocar un par de bombas en dos personas de épocas diferentes y en algunos sitios de su universo, pero no de cambiarse de ropa, no era un país en donde podía esperar que no se notase el frío en ella, a pesar de que su temperatura corporal se había normalizado pero eso no le importaba.

Su historia no era otra que haber sido víctima de un alienígena, una que sabía que era simple pero que esperaba que resultase efectiva. Una de las ventajas de la psicopatía es que al no poseer sentimientos verdaderos por la gente aprendían a fingir y aunque Gray no había resultado ser desde siempre un psicópata, si desde hacía años, aunque desgraciadamente no todas las personas podían ser engañadas pero sí un gran número de ellas.

Sólo debía guiar al o a la que fuera a rescatarlo hacia un lugar apartado y asegurarse de que no tuviese escapatoria antes de desvelar su verdadero yo. Desconocer ese universo era una desventaja pero suponía que todo tendría que estar situado en el mismo sitio o al menos cerca de donde estaban los lugares situados en el suyo.

Colocó la chaqueta a unos metros de él, tirándola como si se le hubiese caído mientras corría y se sentó en medio de la calle apoyado en la pared, fingiendo necesitar un descanso.

Escuchó otro coche llegar a esa calle entonces, era un jeep del que pudo distinguir a una muchacha rubia, pero Gray no era capaz de reconocer a otro viajero del tiempo a simple vista, así que para él fue una humana más que seguiría su vida rutinaria y no le hizo caso alguno, todavía esperando que le auxiliaran calculando de manera visual que todo estuviese en orden. Un error, aunque fuera pequeño y todo su plan se arruinaría y obviamente eso era lo último que quería. Bueno... lo penúltimo, lo último sería que Jack lograse ser feliz.
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