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La calma antes de la tormenta [Crowley]

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La calma antes de la tormenta [Crowley]

Mensaje por Lilith el Mar Ene 28, 2014 11:29 am

No había tenido problemas después de aquel incidente provocado por la demonio. Después de que con sus poderes retuviera a ese demonio menor en aquel lugar, no lo había retenido de irse a otro recipiente en cuanto ella estuvo lo suficientemente lejos. Los cazadores habrían ido a hacerle sus pruebas típicas, como echarle agua bendita haciéndose pasar por la policía, por eso siempre era mejor alguien atemorizado de hablar que alguien que la pasara. Todos conocían su creatividad torturando, Ruby sin ir más lejos... por eso tenían miedo de delatarla y a veces las apariencias lo eran todo. Había dejado a aquel demonio libre, para que diese ejemplo de "lealtad". Después de todo, estaba a su servicio y le podría ser útil en otra ocasión.

Esperó a tener más fuerzas mientras nadie le había cuestionado que no hubiese cambiado de recipiente, todos daban por hecho que Lilith quiso seguir en esa mujer, aunque estuviese muerta y la demonio fuese la única que la mantenía con vida. El verdadero motivo era otro, siempre lo es. Por más que había esperado e intentando salir de aquel recipiente no podía y tenía que averiguar por qué. Por qué no podía salir, por qué había vuelto y en esa misión no había tenido ningún éxito, pero mientras tanto tuvo noticias de lo que había pasado a su alrededor mientras estaba muerta. Las almas, Castiel y Raphael... si hubiese poseído un alma, hubiese sido más sencillo de explicar. Quizás porque el orden natural se había alterado, todo habría estado relacionado pero no la tenía, los demonios y los ángeles carecían de una.

Tenía que reconocer que aunque Castiel no era de su agrado, como cualquier otro ángel, le alegraba saber que el arcángel que quedaba por la Tierra ya no sería un problema. No le hubiese gustado un enfrentamiento con él porque hubiese tenido que abandonar la batalla, como había pasado en aquel incidente con los Winchester y Chuck.

Pero había otro problema: Crowley. Siempre en medio... siempre buscando la fama y un trono que no era merecedor de él. Había fingido bien antes del golpe final y ni siquiera ella se había dado cuenta de lo que planeaba, pero ahora era diferente.

Bajó al infierno sabiendo que tarde o temprano se alertaría de su presencia mientras miraba su alrededor con indiferencia, como quien mira por la ventanilla del coche mientras se aburre. Después de todo los rumores eran comunes y su regreso no dejaría indiferente a nadie... o se alegrarían, temerían o simplemente odiarían ese suceso pero no se quedarían de brazos cruzados. La remodelación del Infierno no le gustaba para nada, pese a que los gritos de la tortura que se escuchaban la calmaban, como si esa fuera la música exacta que calmaba su bestia interna y aunque sentía la tentación de unirse, por irónico que sonase siendo ella un demonio, lo dejó pasar puesto que no merecía la pena, tenía otros asuntos más importantes en los que prestar su atención en vez de dedicarsela a un grupo de humanos ineptos.
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Re: La calma antes de la tormenta [Crowley]

Mensaje por Crowley el Miér Ene 29, 2014 9:36 am

¿Qué mas podría salir mal? Que otros problemas aparecerían en mi camino. El camino al Purgatorio. Por favor, no mas problemas. Oh, a quien quiero engañar. No hay un día en el que no tuviera problemas. Ni un solo día de descanso. Pero es lo que tiene el trono, y no me quejo de eso. Si no de la estupidez de muchos demonios. ''No enseñes trucos nuevos a un perro viejo'' ese dicho se hacia literal en muchos de esos estúpidos demonios que no se adaptaban al nuevo sistema de gobierno. En el que la inteligencia es mas importante que hacer un ataque en masa o hacer cundir el caos por la tierra con estupideces como El Apocalipsis. Por el amor de... Cuando no era un ataque a un nido de demonios, eran esos estúpidos hermanos molestando. O Castiel perdiendo mis valiosas almas en una guerra que parecía no tener fin.

¡Que mas podría pasar! Oh si... Un problema mas, total. Aun tengo influencia... bueno seamos sinceros... mas que influencia es mas bien imponerme ante los demás. Protejo a los demonios mas débiles y estos me deben lealtad. A mis oídos llego la noticia mas desagradable de la semana. ¿Lilith? enserio... Pensé que aquel estorbo de demonio... ya había desaparecido para siempre. En realidad... Lo ultimo que quería es volver a ver a aquella demonio para la que, en un pasado que ahora parecía mas que lejano, trabaje. Pero no penséis raro. No fui su chico del café precisamente. Y cada una de mis decisiones, tanto la de trabajar para ella, como lo que siguió, tenia un propósito. Yo no hago nada que no crea conveniente. ¿Quería presentarse ante mi? ''Charlar'' tal vez... Bueno. Yo la temo, nunca lo he hecho. No temo al miedo. Esa es mi característica principal, mi mejor baza.  ¿Dónde nos encontraríamos? Porque nuestro encuentro es algo que debía ocurrir. Después de todo... Soy el Rey y como muchos seguidores de Lucifer, Lilith no debe de aceptar que yo haya subido al trono. Pero creedme, me lo merezco. En verdad yo estaba y estoy destinado a gobernar el infierno.

Como muchos otros días, incesables, cansados... y en cierto modo aburridos. Estaba en mi reino. Mío. Aunque sinceramente no me esperaba tan desagradable visita. Una vez estuvo dentro del Infierno, yo lo supe... ¿Qué creéis que hice? ¿Ir a buscarla? No me rebajo a tanto. Si quiere algo, que ella venga a mi. Yo no tengo porque ir como si fuera un perro que espera la llegada a casa de su dueño. Yo soy el León y ella la presa. Que entra en mi zona de caza. Listo estaba para su llegada. Supuse que la reforma del Hades y del resto del infierno no le agrado.. y que tampoco pediría una visita guiada por el resto de las instalaciones recientemente reformadas. Espere... como espere para llegar a donde estoy... Aunque fue una espera algo... atípica, por mi mente pasaban algunos de los recuerdos de mi tiempo bajo su mando, lo cual provoco en mi un momento de ira.



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Re: La calma antes de la tormenta [Crowley]

Mensaje por Lilith el Sáb Feb 22, 2014 3:22 pm

Mientras esperaba que el tan "querido" rey del infierno la recibiera, sintió el deseo de aprovechar para autorizarse a sí misma a estar de permiso y jugar con un par de humanos de la fila que había pero desistió en la idea recordándose que debía guardar fuerzas. Mientras no supiera nada de aquello, lo más inteligente para su seguridad era no arriesgar y utilizar su poder así como así sería una pérdida de energía. A pesar de ello caminó de manera pausada y lentamente de un lado para otro sin recibir visita alguna de Crowley o de algún demonio a su cargo para "escoltarla". Debió imaginarse aquello... el gran rey del Infierno que algunos demonios que se habían vendido adoraban no tenía el valor suficiente para salir de su escondite a darle la bienvenida.

Se apareció en su despacho con la sonrisa inocente que solía usar con sus víctimas antes de darles el golpe final, claro que con el recipiente de aquella niña que había poseído era más macabro que con el que tenía actualmente. Todo el mundo daba por hecho la inocencia de los niños... le encantaba su mirada de terror cuando descubrían su verdadero ser, la sangre fluyendo por sus manos sobretodo si eran de bebés inocentes, los cuáles eran sus favoritos era un exquisito manjar del que no se privaría. Cuando había estado dentro de aquella pequeña, no había dudado en manipular tanto a sus padres como a su abuelo haciendo que hicieran lo que ella quería, ni más ni menos y ellos habían obedecido comportándose como corderitos para que no les llevase al matadero. Así que... ¿por qué privarse todo aquello?

- Vaya, Crowley... un tiempo separado de mí y ya no sabes tratar a una dama como se merece. ¿Así es cómo me pagas todo lo que hice por ti? - Su tono burlesco fue lo que se oyó en aquel despacho apenas entró. Podía apreciar como Crowley tampoco había sido indiferente a su regreso y eso le encantaba. A pesar de que los demonios no tenían sentimientos por no poseer ya un alma dada su estancia en el Infierno, les quedaba restos de emociones, por así decirlo, como el miedo o la ira. No por nada ella había sabido en todo momento que debía sacrificarse en el apocalipsis cuando llegara el momento y a pesar de que había fingido que todo estaba bien delante de sus súbditos, habría preferido no hacerlo pero era por un bien mayor. Por Lucifer, porque gracias a él no seguía siendo una patética humana, por eso le debía lealtad y no a alguien como quién tenía delante.

Sin embargo, todo aquel miedo que pudo haber sentido se había desvanecido cuando Ruby tuvo a Sam en posición para matarla. En su mirada se había podido leer desafío y una ligera desconfianza por si el menor de los Winchester no llegaba a completar su misión, por eso es que le había provocado. Para que en sus oídos sólo se escuchara su risa y no los gritos de su hermano buscando su atención y lo habían conseguido. Un sacrificio necesario. Ahora sabía que aparte de su inmunidad con ella, aquel día no lo había matado por esa razón, Lucifer nunca dejaba un cabo suelto.

- ¿Me dejas que te haga una recomendación en cuánto a estética? Tómate unas vacaciones. El estrés de un mal gobierno no te hace justicia. Te veo más calvo y desmejorado desde la última vez - Por su puesto todo residía en la imaginación de Lilith, los recipientes no envejecían mientras el ángel o el demonio estuviese dentro. - O quizás sean las peleas de las altas esferas, ¿tú que crees? - Había numerosos rumores de la pelea del ángel y arcángel, todos los destrozos que había ocasionado. No era algo que se pudiese ocultar, por más empeño que le pusieras la información de alguna forma u otra siempre se conseguiría filtrar y expandirse poco a poco llegando a oídos de cualquier criatura que conociera la realidad de este mundo. - Tienes el trono, a ese par peleándose y aun así no me das la bienvenida que merezco, que maleducado - Finalizó con un puchero aparentemente infantil expresando falsa tristeza por aquel hecho.
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Re: La calma antes de la tormenta [Crowley]

Mensaje por Crowley el Lun Feb 24, 2014 4:47 pm

Sabia que este omento llegaría, incluso lo esperaba con cierta ''ansia''. Tenia muchos problemas. Los Wunchester, el Purgatorio, los malditos ángeles y su guerra. Lilith solo era... una diversión. La conozco demasiado bien, demasiado para mi gusto. Y es cierto que habia trabajado para ella, limpiando sus estropicios para que nadie se enterara de ellos. Pero pensaba que lo estaba haciendo con un proposito que a mi me beneficiaria. Siempre me he considerado merecedor de la posicion en la que estoy. Y lo soy. El trono me pertenece por derecho. Por haber tenido que trabajar a las ordenes de... De alguien que hasta ese momento era superior a mi.. Es divertido que ahora se cambiaran las tornas. Como cuando el alumno supera al Maestro. ¿Que deberia hacer ahora? ¿Huir? No es mi estilo. ¿Dejar que otros se ocupen del trabajo sucio? No, persidas inecesarias. Sabia que estaba viva, que estaba aqui, solo me faltaba una pequeña pieza... ¿Como?

- ¿Dama? Acaso hay alguna por aquí. -Sentado en el sillón tras el escritorio que hasta hace unos minutos de la llegada de Lilith estaba completamente cubierto por miles de papeles de distintos caracteres. Y en multitud de idiomas que solo el podía ser capaz de descifrar. Aun no la había mirado a la cara. Estaba, pues, vuelto de espaldas a ella. Solo empecé a hablar cuando ella lo hizo. En ningún momento tuve mediado de que apareciera ante mi. No tenia por que. El truco de no temer, no es no temer al mismo miedo, sino no temer al dolor. Yo nunca lo temí. No iba a empezar ahora.

Hasta entonces había tenido mas problemas de los que esperaba. Pero cuando podía relajarme /que no eran muchas veces/ por mi mente pasaban distintos recuerdos, recuerdos de cuando solo era el Rey de los Cruces de caminos. Y por consiguiente también de Lilith. Por ese entonces en el que era un simple sirviente de la primera mujer. Pensaba que estaba jugando bien mis cartas. Pero nunca pensé que esa... demonio... fuera a hacer tal cosa como sacrificarse a si misma. Y que con ello yo perdería por lo que había estado sufriendo tales cosas como tener que seguir las ordenes de alguien.  Y eso me enfurecía en parte, pero no me conviene enfadarme ni mostrarlo. No, porque significaría que tengo la posibilidad de perder la frialdad de la que se me caracteriza.

- Bueno querida... -Finalmente me gire en el asiento para posar mi vista en la suya, ocultando una pequeña sonrisa de superioridad- A ti la muerte te ha sentado fatal.  Noto un cierto sabor amargo en el ambiente desde que has irrumpido en mi despacho. Has perdido tu toque. Pensé que harías una entrada mas espectacular. Sobre todo tras un largo periodo de ausencia.  -Hice crujir mi cuello, haciendo una breve pausa antes de volver a hacer resonar mi voz por el lugar- Que te trae ante tu rey.



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Re: La calma antes de la tormenta [Crowley]

Mensaje por Lilith el Mar Abr 08, 2014 11:08 am

Lilith no era uno de los demonios que escuchaban, sino más bien de los que jugaban con la gente para su propio disfrute y con Crowley no era una excepción. Hizo un puchero con una pena que obviamente era fingida. - Que tonta... tienes razón. El infierno no ha tenido una mano femenina para que tengas los conceptos en orden. ¿Dónde están tus apuntes, Crow...? Voy a empezar a pensar que copiaste en mis clases -

Se paseó tranquilamente por la sala curioseando lo que había en ella sin llegar a leer los papeles que el falso rey tenía por allí. Le parecía irónico y divertido a la vez. Falso rey, falso profeta... la profecía en la que creían los humanos fanáticos. El día que llegaría el hijo del Diablo, ¿y qué es lo que se encuentran? a Crowley... conocido también por algunos como el hijo más perverso de toda la creación. Humanos ignorantes... seguían llamándolos desesperados por conseguir algo y cuando se veían ya condenados hacían todo lo posible por librarse del pacto en vano, pero le gustaba la desesperación que poseían. Alguien desesperado es capaz de cualquier cosa, de traicionar, de matar... a veces había jugado con sus mentes aumentando su lado paranoico, en otras en cambio les creaba una utopía esperando pacientemente que fueran felices. Un sólo segundo y ella lo destruía, la caída era mayor así y lo disfrutaba. Saborear el sufrimiento de las personas que se veían un segundo con todo y al otro lo habían perdido no tenía precio.

Ella nunca había hablado en voz alta de su época de humana, ni siquiera quería recordarlo en su mente. Ahora era parte de algo superior, una raza distinta a esos humanos tan débiles y deseosos de creer en algo. Ya fuera Dios o el Diablo. Ser humano es el peor castigo que podría existir. No veían el favor que les hacía los demonios fortaleciéndolos en el Infierno. Chillaban esperando una ayuda que no llegaba, porque todavía esperaban con ansia... ¿a qué? ¿a que bajase el espíritu santo a por ellos? Estaban en el Infierno, a nadie le importaba. Incluso entre ellos se discriminaban ya fuera por religión, posición social o por cualquier cosa que se les ocurriera. Las almas ya corrompidas en parte eran útiles por pensar de manera semejante a ellos pero seguían siendo criaturas inferiores que necesitaban convertirse para poder ser tratados como un igual y aun así no podía hacerlo porque eran pocos los demonios afortunados de poseer cerebro. Los demás se limitaban a seguir órdenes de como decían "el sol que más calienta", no había código de honor y eso hacía que fuesen prescindibles. De usar y tirar.

- Bueno... es que he estado de viaje. Papi me pagó unas vacaciones para mi uso y disfrute, sólo billete de ida. Es tan generoso que me dejó volver cuando yo quisiera. ¿No es genial? - Utilizó un tono de niña pequeña, como si aquellas "vacaciones" refiriéndose a su muerte hubiese sido algo de lo que estar orgulloso, aunque para ella si lo era. Después de la pausa, siguió con el mismo tono, como si no supiera a qué se refería exactamente Crowley. - ¿Entrada espectacular...? ¡Oh, ya sé! Querías que te trajera un regalito. No me he olvidado de ti... - Su sonrisa se ensanchó haciendo aparecer una corona infantil de princesa comprada por alguna niña en alguna parte que ahora obviamente no la poseía y se acercó a Crowley solamente para ponérsela. Después de ello, aplaudió. - Guapísimo. No tienes que enfurruñarte porque creas que me olvidé de ti -

Después de aquel numerito esperando la posterior reacción que tendría "el rey" que ahora parecía más bien una reina, su mente volvió a trabajar en algo serio. Lilith tenía el suficiente orgullo como para no pedir nada a Crowley, aunque le diesen a elegir entre una muerte lenta y dolorosa o pedirle ayuda, elegiría siempre lo primero. Ambos poseían orgullo y no suficiente con eso ambos se odiaban. Eso hacía que fuera impensable trabajar juntos pero eso para Lilith sólo sería una excusa. Aprovecharía aquello para ver si el falso rey del infierno sabría algo de su resurrección, no sólo la noticia de ello, eso se expandía como si fuese pólvora, sino los detalles más profundos.

- Pues vine porque aparte de decirte que no me echaras de menos... estuve pensando. No me importa que te maten... de hecho, un trabajo menos, pero hay un Infierno que debe existir para el verdadero rey y porque sino existieran sería demasiado trabajo. Ya sabes, los súbditos hacen el trabajo sucio, es ley de vida. ¿No me vas a ofrecer sentarme estando tú tan cómodo? -
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Re: La calma antes de la tormenta [Crowley]

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