Últimos temas
» Mundanza del foro!!
Lun Ene 05, 2015 7:42 pm por Sherlock Holmes

» Hasta la muerte y más allá [Jack harkness]
Sáb Dic 13, 2014 12:04 am por Gray

» El hombre que ayudaba a los ángeles llorosos [Rose Tyler]
Sáb Dic 13, 2014 12:04 am por Gray

» ¡Hasta siempre!
Mar Dic 02, 2014 4:22 am por Rose Tyler

» Nuevo mundo
Jue Nov 27, 2014 2:59 am por Ninth Doctor

» ¿Quién quiere rolear?
Lun Nov 24, 2014 11:52 pm por Amelia J. Pond

» I'm space Gandalf ~ where do you want to start? {Galería de Eleventh Doctor}
Vie Nov 21, 2014 6:48 pm por Amelia J. Pond

» Onceu pon a bith [Elite]
Lun Nov 17, 2014 10:11 am por Invitado

» Asesinato doble en St. Guilford con Grays Inn {Sherlock}
Lun Nov 17, 2014 8:19 am por Amelia J. Pond

» I am shadowhunter: cierre del foro
Miér Nov 12, 2014 5:31 pm por Invitado

Staff
Hermanos
4/10

Elite
Game of ThronesBurke Psychiatric HospitalPhotobucketTime Of HeroesThe New York CityGuardianesLeague of LegendsPanemLeague of Legends RolAnime Seikatsu Los Vengadores Hell Guns RolHeberger imageCrear foro

Encuentro accidentado - Un caso del pasado [Parte de la Historia]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Encuentro accidentado - Un caso del pasado [Parte de la Historia]

Mensaje por The Weeping Angels el Lun Sep 09, 2013 12:46 am

Aliens, time travel? Really? You got to be kidding



Septiembre, 2011

Martes por la tarde.
— Te lo digo Sam, seguramente se trata de un demonio, ¿qué más podría ser?
— No lo sé Dean, nunca hemos visto a un demonio hacer tal cosa… quizás es algo nuevo.
— ¿Nuevo? — el mayor de los Winchester miró a su hermano haciendo una mueca de extrañeza— ¿Qué crees, que de la nada apareció una nueva criatura de la cual nunca antes habíamos escuchado hablar?
— No sería la primera vez.
— ¡Pero ni siquiera Bobby tiene nada relacionado en sus miles de libros! Te lo digo, es solo un demonio con aires de grandeza, tiene que serlo.
Sam suspiró profundamente, para luego mirar hacia el frente, perdiendo su mirada en la distancia. Estaban en un caso extremadamente raro. Todo había comenzado en un edificio de oficinas, en los que los empleados simplemente desaparecían sin dejar rastros al entrar en un depósito que se usaba regularmente. Primero habían creído no tenía nada que ver con lo sobrenatural, hasta que uno de los empleados había aparecido muerto y con muchos de sus órganos completamente fritos. No licuados, como habían visto antes, sino fritos literalmente, como si se los hubieran sacado, los hubieran tirado en aceite caliente y luego vuelto a poner en sus posiciones dentro del cuerpo. Sea como sea, esa había sido la señal para ir a investigar más a fondo.
Lamentablemente, sin embargo, no habían encontrado absolutamente nada en el dichoso depósito, más que polvo, cajas apiladas y una pequeña pero no muy significativa desviación en las lecturas del EMF. Y por si fuera poco, habían revisado el diario de su padre, los libros de Bobby e incluso internet, y no habían encontrado ningún tipo de indicio que los llevara a pensar en quién era el culpable.
— ¿Entonces qué sugieres? — preguntó, luego de unos segundos, el menor de los hermanos.
— Volver hoy por la noche al edificio, sin nadie, para ver qué más descubrimos.
— De acuerdo…

Martes por la noche.
Ya era pasada la medianoche y todo estaba en completo silencio alrededor de aquel enorme edificio de oficinas, excepto por el rugido del motor de un Chevrolet Impala del 67, el cual estacionó en una de las calles laterales. Las dos figuras, pertenecientes a Sam y Dean, bajaron del coche y se dirigieron a paso sigiloso hasta una de las entradas de emergencia del lugar. Lo que ninguno de los dos notó, sin embargo, es que justo cuando comenzaban a caminar por los oscuros pasillos del lugar, un sonido aún más fuerte que el motor del Impala, más parecido a unas turbinas, inundó la noche de la ciudad, para dar paso a una extraña cabina azul de policía londinense, que estacionó justo detrás de su coche.
Las puertas de la cabina se abrieron y hombre flacucho, de cabello marrón y traje del mismo color salió de ellas, observándolo todo a su alrededor. El Doctor, el último de los Time Lords, contempló el edificio analizando cuál sería la mejor forma de entrar en él.
— Ventanas… Adoro los edificios con muchas ventanas, nunca tienen la suficiente seguridad en todas ellas— dijo para sí mismo, ya que estaba completamente solo. Y, sin más, se dirigió a una de ellas y se dispuso a entrar con la ayuda de su destornillador sónico.
Los Winchester continuaron su camino, tomando las escaleras de emergencias hasta subir al piso diez, en dónde se encontraba el depósito en cuestión. Una vez allí, comenzaron a caminar por sus pasillos, con cautela, con sus armas en mano y el lector de EMF encendido, sólo por si acaso.
— Dean, ¿escuchaste eso? — preguntó entonces Sam, parándose en seco y mirando en dirección al ascensor, desde donde venía el sonido.
— Parece el sonido del ascensor… ¿crees que sean los guardias de seguridad?
Pero antes de que el menor de los dos pudiera responder, las puertas se abrieron, dejando paso al Señor del Tiempo. Ambos se pusieron en guardia al instante, apuntándolo con sus armas, mientras que el tercer hombre levantó las manos en señal de rendición.
— ¿Quién eres? — preguntaron al unísono.
— Es exactamente lo que iba a preguntarles— dijo en forma de respuesta el hombre, mirándolos a cada uno alternadamente y alzando levemente las cejas—…porque no parecen ser los seguridad, ¿o me equivoco?
— ¿Qué si lo somos? ¡Responde a la pregunta! — soltó Dean, sin dejar de apuntarle y mirándolo fijamente, aunque la falta de luz no le permitía observarlo por completo.
— Soy el Doctor— respondió entonces el aludido, acercándoseles— Y me sentiría mucho más cómodo si bajaran de una vez esas armas.
— ¿El Doctor? ¿Doctor qué? — preguntó Sam.
— ¿Eres traficante o algo así? — agregó su hermano mayor, extrañado y algo atónito por la respuesta –en su opinión- estúpida que había dado.
El Doctor rodó los ojos y bajó las manos, guardándolas en los bolsillos de su pantalón y acercándoseles más— Solo el Doctor… y no, no soy traficante. ¿Qué hay de ustedes? Es de mala educación no presentarse, ¿no lo sabían?
— Quizás en Inglaterra hagan las cosas así, pero si irrumpes en un edificio a la medianoche aquí, en América, no hace falta presentarse.
— Oh, interesante… pero no soy inglés, y en lo que a mí respecta, ustedes también están irrumpiendo en este edificio— comentó despreocupadamente, echando un vistazo a su alrededor—. De hecho, algo me dice que estamos aquí por la misma razón.
— ¿A qué te refieres? — preguntó, nuevamente, Dean.
Pero esta vez no recibió respuesta del Doctor, solo una mirada algo divertida, que luego se dirigió a las armas y volvió a sus ojos. El mayor de los Winchester rodó los ojos y guardó su pistola, seguido de su hermano, quién lo imitó.
— Soy Sam, y él es Dean, Winchester— dijo entonces éste último, señalando con la cabeza a su hermano.
— Un placer Sam y Dean— el Señor del Tiempo les sonrió de oreja a oreja y continuó mirándolos— ¿Y bien? ¿Por qué están aquí? ¿Por las desapariciones?
Los hermanos intercambiaron miradas— Si, así es…— comenzó a decir Sam, pero un sonido eléctrico los interrumpió, haciendo que los tres se giraran en dirección al mismo— ¿Crees que haya venido del depósito?
— Seguramente vino del depósito— respondió el Doctor, comenzando a andar— Allons-y!
Dean miró a su hermano con una mueca que decía claramente “de donde rayos salió”, recibiendo como respuesta una sonrisa divertida y un encogimiento de hombros de Sam. Sin embargo, ambos jóvenes lo siguieron.
Los tres se pararon frente a la puerta del depósito en cuestión, en dónde parecía estar librándose una especie de batalla o algo así. El Doctor sacó su destornillador sónico y en cuestión de segundos la puerta estaba abierta, mientras que el medidor de EMF de los Winchester comenzaba a chillar como loco.
— ¿Qué rayos es eso? ¡Quiero uno! — dijo Sam, señalando el destornillador del Doctor luego de ver como abría la puerta casi al instante.
— Destornillador sónico… espera unos cuantos siglos y podrás comprar uno— respondió el viajero del tiempo, guardándolo en el bolsillo de su saco— Y eso, si no me equivoco, es un lector de campos electromagnéticos, ¿verdad? ¡Y artesanal, por lo que se ve! ¿Lo hicieron ustedes?
— ¿Siglos? Y si… lo hicimos nosotros… ¿quién eres? Es decir…
Pero una vez más su conversación fue interrumpida por otro estruendo, acompañada por una ráfaga de viento fuerte. Todo lo que estaba su alrededor –cajas, archivos, carpetas, incluso las estanterías en dónde éstos estaban- comenzó a temblar.
— ¡No, no, no! ¡No puede ser! — gritó el Doctor, revolviéndose el cabello y apretando los dientes fuertemente, para luego correr entre las estanterías que comenzaban a venirse abajo con una agilidad impresionante.
Sam y Dean no perdieron el tiempo tampoco, y lo siguieron. No tenían idea de quién –o qué- era el dichoso Doctor, pero parecía saber perfectamente a qué se enfrentaban y no iban a desperdiciar aquella oportunidad. Quizás era otro cazador, uno más experimentado, o quizás alguien más; no importaba, porque mientras pudieran resolver aquello, lo seguirían.

Miércoles por la madrugada.
— ¡Doctor! — gritó Dean, ya sin poder resistir más.
Todo se había vuelto un verdadero caos. El depósito ya no era un depósito, de hecho ni siquiera parecía haber sido una habitación alguna vez. Todo estaba patas para arriba y, justo en el centro, un portal interdimencional –como lo había llamado el Dcotor- crecía cada vez más, succionándolo todo a su alrededor. El cazador estaba aferrado a lo que quedaba de una cañería, mientras apuntaba al portal con el destornillador del Señor del Tiempo. Tenía la vista nublada, el labio partido y el cuerpo cubierto de sudor y tierra. Hacía una media hora –o quizás más, ya no podía recordar- que no veía a Sam, el cual había ido a perseguir a las extrañas criaturas que habían salido del portal… “No dejes que salgan del edificio” había dicho el Doctor, completamente acelerado, mientras corría hacia algo llamado Tardis en busca de algo con un nombre impronunciable.
Y ahí estaba él, Dean Winchester, tratando de resistir a la potente succión del portal, tratando de estabilizarlo –aparentemente- mientras el Time Lord seguía en la habitación contigua –o el pasillo, o lo que fuera; daba igual a estas alturas- haciendo quién sabía qué.
— ¡Doctor! — volvió a gritar, más fuertemente, sintiendo como su brazo comenzaba a sucumbir.
— ¡Resiste Dean! ¡Dos segundos…!— le llegó la voz del ahora ya no tan desconocido— Okey, quizás cuatro o cinco… ¡pero resiste!
El mayor de los Winchester rodó los ojos— ¡Maldita sea marciano!
— ¡No soy de Marte! — el Doctor asomó la cabeza por lo que había sido la puerta de la habitación, con cables alrededor de su cuello y una mueca de desagrado en su rostro— ¿Por qué todos los humanos creen que soy de Marte? Que no sea de la Tierra no quiere decir que sea de Marte, ¡hay muchos más planetas allá afuera, sabes!
— ¡Da igual, detén esa cosa antes de que me succione!
En ese momento, Sam apareció detrás del Doctor— ¡Cielos! ¿Está más grande que cuando me fui o es solo mi imaginación?
— Está más grande, si. Sostén esto— respondió el Señor del Tiempo, pasándole los cables que tenía alrededor de su cuello a Sam y entrando en la habitación con una especie de caja metálica desde dónde salía –o entraban- todos los cables—. Bien, esto debería de funcionar…— agregó, encendiendo el dispositivo.
— ¡¿Debería?! — gritaron los Winchester al unísono.
Y entonces todo acabó: el portal se cerró sobre sí mismo antes de que pudieran reaccionar, dejando tras de sí tan solo unas pequeñas chispas de estática. El Doctor lanzó un suspiro aliviado y dejó la caja en el suelo, mirando a Sam.
— ¿Los detuviste?
— Si… aún así tendremos que hacer algo con los cuerpos.
— ¡¿Los mataste?!
— ¿Qué pretendías que hiciera?
— ¡Traerlos de vuelta!
— ¡Iban a matarme si intentaba tocarlos! ¡Mataron al guardia de seguridad!
El Doctor suspiró profundamente— Está bien, está bien— dijo, aunque se notaba que seguía enfadado por el destino que aquellas extrañas criaturas— ¿Dean? ¿Cómo estás?
— Como si hubiera corrido diez maratones seguidas, pero bien— respondió el aludido, jadeando y poniéndose de pie— ¿Cómo se supone que explicaremos todo esto? — agregó, mirando a su alrededor.
— No lo haremos… probablemente tenemos una media hora para salir de aquí antes de que alguien llegue.
— No lo creo… todas las calles están bloqueadas, está lleno de periodistas, policías y bomberos…— contradijo Sam.
— Oh, ¿y quién dijo que necesitaríamos las calles para salir de aquí? — el Doctor sonrió de oreja a oreja, tomando los cables y la caja y comenzando a caminar en dirección a las escaleras— ¡Vamos, rápido! ¿Tienes mi destornillador, verdad Dean?
— Si, aquí está…
Y entonces los dos hermanos volvieron a seguir al Doctor, esta vez hasta aquella calle lateral en dónde habían aparcado el Impala y la Tardis. El Señor del Tiempo se dirigió directamente a su querida nave, ante la mirada atónita de los otros.
— ¿Qué esperan? ¡Vengan!
— ¿Esa es tu nave? — preguntó, incrédulo y algo decepcionado, Dean.
— ¿Por qué se ve como una cabina de policía de los sesenta? — agregó Sam.
— Me gusta lo retro— fue la respuesta que recibieron, además de un ademán de cabeza.
Aún extrañados, los Winchester entraron en la Tardis, abriendo los ojos de par en par al observar su interior. Dean miró hacia atrás, solo para comprobar que el mundo real seguida estando tras las puertas que acababan de atravesar, mientras que Sam simplemente se quedó estático.
— Bienvenidos a la Tardis— anunció el Doctor, sonriendo alegremente y apoyándose en el panel de control— Time and Relative Dimension in Space— aclaró.
— Pero… es… más grande…— balbuceó Dean.
— Rompe todas las leyes de la física— agregó Sam, también balbuceando.
— Las que ustedes conocen, si— el Time Lord comenzó a corretear alegremente alrededor del panel de control—. Pero mi pueblo tenía conocimientos mucho más bastos… ¡Agárrense fuerte!
Pero antes de que pudieran reaccionar, un traqueo infernal los invadió, haciéndolos caer al suelo. Afortunadamente para los hermanos solo duró unos segundos. El Doctor se les acercó y les ayudó a incorporarse.
— ¿Qué fue eso?
— Nos movimos.
— ¿Hacia dónde?
— Solo un par de cuadras… y un día en el futuro… ahora podrían volver sin problemas a buscar su auto.
— Pero…
— Descuiden, ellos seguro creerán que su auto estaba ahí desde más temprano, cuando entré al edificio apagué las cámaras de seguridad— volvió a sonreír— ¡Oh! — el Doctor lanzó un gritito, golpeándose levemente la frente y volviendo a los controles— ¡Aún no pueden irse! ¡No sin que les agradezca su ayuda!
Sam y Dean se miraron, aún extrañados, y estaban a punto de decir que no hacía falta ningún agradecimiento cuando un nuevo traqueteo los sacudió. Solo que esta vez lograron sostenerse de una de las barandas…

Jueves por la madrugada.
Los Winchester salieron de la Tardis con una sonrisa en su rostro. ¿Cuánto hacía que no sonreían de esa forma? Más de lo que recordaban, a decir verdad, pero ahora ya no importaba.
— Ahora somos nosotros quienes te deben una, Doc— dijo Dean, girándose para mirar a aquel hombre que había pasado de ser un completo desconocido a un buen amigo en cuestión de horas… o días, mejor dicho, porque una cosa había llevado a la otra y habían terminado haciendo más de un viaje en aquella misteriosa caja azul.
— No, claro que no… a veces me hace bien viajar con alguien, sino hablo solo y… bueno, me da dolor de oído— dijo, divertido, el aludido.
Los hermanos sonrieron— ¿Y qué harás ahora? ¿A dónde irás? — preguntó Sam.
— A dónde ella me lleve— respondió el Doctor, acariciando levemente las puertas de la Tardis—. Pero si necesitan mi ayuda, de seguro vieron Volver al Futuro, saben cómo encontrarme…
— Si, lo haremos— respondió Dean, luego de reír levemente—. Y si tú necesitas nuestra ayuda… bueno, supongo que somos más fáciles de encontrar que tú.
— Si, así es— el Doctor volvió a sonreír, para luego saludarlos con un gesto de la mano y meterse en el interior de la Tardis.
Ambos hermanos se quedaron mirando fijamente la caja azul, mientras el típico sonido de la desmaterialización inundaba el lugar y aquella maravillosa nave desaparecía delante de sus ojos.





Deducing, hunting, running
Mínimo 6 líneas de post
»кιтту
avatar
The Weeping Angels
Alien
Alien

Mensajes : 145

Localización : Detrás de ti....

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.